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Los “héroes inadvertidos» de la crsis del COVID-19

Los orígenes de la farmacia se mezclan con los de la medicina, la química o la biología. Es en los siglos XVII y XVIII cuando los farmacéuticos empezaron a diferencia más de otros profesionales y comenzaron a dedicarse casi en exclusiva a descubrir y estudiar nuevos fármacos. En el siglo XIX se volvió obligatoria la colegiación de los farmacéuticos en España y cabe destacar que, en esa época, apenas se licenciaban 300 personas. Durante esos años la medicina experimenta grandes avances que permitieron también evolucionar a la farmacia.

Hasta la primera mitad del siglo XX, la producción industrial de medicamentos era muy limitada y los farmacéuticos se dedican a elaborar fórmulas magistrales a medida que los médicos las prescribían. Fue hacia la segunda mitad del siglo XX cuando la producción industrial despegó y el sector farmacéutico vivió un gran desarrollo. Además, el farmacéutico comenzó a erguirse como el actor imprescindible que es hoy en día para velar por la salud de la población.

En este sentido, las farmacias se han convertido en un centro asistencial al que las personas acuden para hacer consultas de salud complementándose con otros profesionales, como médicos y enfermeros, para brindar a las personas una atención sanitaria integral.

El modelo farmacéutico español, también conocido como modelo mediterráneo, se basa en la proximidad del farmacéutico al ciudadano. Disponer de una farmacia en cada población con independencia de su tamaño y, en la mayoría de los casos, de más de una y a una distancia que casi nunca sobrepasa los 250 metros, es un hecho insólito a nivel mundial y que propicia una atención sanitaria de primer nivel al alcance de todos.

Medicamenta non mella ‘los medicamentos no son miel’. Esta frase atribuida a Plinio el Viejo, convertida en lema de la Real Academia Nacional de Farmacia, define el trabajo y la pasión de los farmacéuticos, que suelen llevar a cabo labores tales como: atender, informar y hacer seguimiento de tratamiento y enfermedades, vigilar los posibles efectos adversos de los medicamentos, promocionar hábitos de vida saludable, participar en campañas sanitarias y realizar análisis clínicos. Además de estas labores, los farmacéuticos, realizan otra serie de actividades asistenciales como son la investigación y la docencia, en el cuidado de la salud pública y las alertas sanitarias, en la dispensación de medicamentos en los hospitales –farmacia hospitalaria- o en la distribución de los medicamentos.

Pero ¿qué ocurre con estos profesionales sanitarios cuando estalla una crisis de salud pública como la del COVID-19? Si todos somos conscientes del papel tan importante que juegan estos profesionales ¿por qué no se les da el valor que les corresponde?

La realidad es que estos profesionales son, tal y como rezan muchos de los titulares que inundan estos días los medios de comunicación, “la primera línea de batalla contra el COVID-19”. Son ellos los que, con los hospitales desbordados y los centros de Atención Primaria bloqueados, atienden a un gran número de pacientes que buscan información y consejo sin importarles si quiera si están contagiados o no. Son consuelo y fuente de información fidedigna para todos los vecinos que acuden a ellas, pero ¿realmente se está utilizando todo el potencial de la farmacia comunitaria para buscar soluciones a la crisis que nos ocupa?

La posibilidad de contribuir en hacer llegar los fármacos hospitalarios a los pacientes para tratar de que reduzcan la distancia y la duración de sus desplazamientos y, colaborar así, en rebajar la presión asistencial que viven muchos centros hospitalarios o iniciativas como la de facilitar la dispensación de medicamentos a domicilio, en aquellos casos de pacientes que lo requieran, y a la que se están sumando cada vez más CCAA, son solo algunos ejemplos de contribución por parte de la farmacia comunitaria a la lucha contra esta pandemia.

Además de estas iniciativas, existen otras muchas que ya están llevando a cabo algunos países vecinos e incluso, que se están empezando a implementarse en nuestro país, como aprovechar la extensa red de farmacias para distribuir mascarillas a la población y a otros profesionales sanitarios, autorizar a las farmacias a preparar soluciones hidro-alcohólicas con el fin de alcanzar el mayor número de ciudadanos y evitar contagios, tal y como se recomienda desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), la puesta en marcha de un servicio de dispensación a domicilio para ciertos colectivos con la colaboración de Cruz Roja y, también, de acuerdo con las últimas recomendaciones de la OMS, considerar modelos alternativos para la prestación de atención sanitaria.

Por todas estas razones es importante que no nos olvidemos de los farmacéuticos como profesionales sanitarios que también están siendo héroes en la lucha contra el COVID-19.

Elena Sánchez de la Rica

Consultora en Cariotipo Lobby & Comunicación

Expertos en microbiología e infecciosas destacan que los test rápidos no son suficientes para detectar Covid-19

“Muchos casos probables de Covid-19 no se están confirmando, al no realizarse pruebas de diagnóstico microbiológico PCR —siglas en inglés de ‘Reacción en Cadena de la Polimerasa’—, lo que explicaría, en parte, la alta tasa de mortalidad en España”. Esta es una de las principales conclusiones que ha expresado el Dr. Rafael Cantón durante la primera Aula Virtual sobre la crisis del COVID-19, impulsada por el Centro de Estudios de Políticas Públicas y Gobierno de la Universidad de Alcalá (CEPPyG). En ella se han dado cita cerca de 50 parlamentarios del Congreso, Senado y varios Parlamentos Autonómicos.

Según señala el Dr. Cantón, jefe del servicio de Microbiología del Hospital Universitario Ramón y Cajal, los llamados “test rápidos” no pueden suplir a las PCR, ya que se pueden dar falsos negativos por la dinámica de respuesta de los anticuerpos IgM e IgG. “Han de ser complementarios a los test más fiables”, explica. Los test serológicos serán importantes para conocer a gran escala las personas que han quedado inmunizadas y establecer estrategias de políticas de salud pública ante una posible nueva ola epidémica.

Por su parte, el Dr. José Miguel Cisneros, jefe del servicio de Enfermedades Infecciosas y director de la Unidad Clínica de Enfermedades Infecciosas, Microbiología y Medicina Preventiva del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, subraya la ventaja que supone que el mecanismo de contagio del SARS-CoV-2 sea limitado, al no transmitirse por el aire. “Aplicando medidas que eviten el contacto, lograremos evitar contagios”, afirma.

Asimismo, Cisneros señala que antes de decidir cómo será la vuelta a la normalidad se tendrá que averiguar por qué España es uno de los países con más casos y muertos del mundo, y el más afectado si se tiene en cuenta la densidad de población. “Llama la atención que nuestro país esté a la cabeza de las estimaciones de contagio a nivel mundial. Es importante estudiar qué factores causan este fenómeno. Con los datos que conocemos, sabemos que el periodo máximo de contagio se produce en los primeros días tras el inicio de los síntomas”, dice.

En esta línea, también considera vital la protección de los hospitales mediante la detección de personas infectadas: “debe ser una prioridad realizar pruebas de detección, no solo al personal sanitario con síntomas sino también a los pacientes y acompañantes”.

Por último, hace hincapié en la importancia de actuar con prudencia, debido al desconocimiento que aún existe sobre algunos aspectos del virus: “No sabemos si la respuesta de IgG, que indica la inmunidad de la persona que ha pasado por este coronavirus, significa que esta inmunidad se vaya a mantener en el tiempo”. En este sentido, el Dr. Cantón lamenta que todo este conocimiento acumulado durante esta crisis no podrá transmitirse a través de la vía formativa del MIR, al seguir en España sin reconocerse jurídicamente la especialidad de enfermedades infecciosas.

Aulas virtuales del CEPPyG

La pandemia producida por el nuevo coronavirus y las restricciones derivadas del estado de alarma han desembocado en una situación excepcional sin precedentes. En un momento en el que la información y formación rigurosa se hace más necesaria que nunca, el Centro de Estudios de Políticas Públicas y Gobierno de la Universidad de Alcalá (CEPPYG) ha decidido poner en marcha una serie de aulas virtuales, con una periodicidad semanal y basadas en las normas del Chatham House, dirigidas a cargos electos y altos cargos de las distintas administraciones públicas de España y de las Comunidades Autónomas.

El objetivo es poner a disposición del político conocimiento e información actualizada, de la mano de expertos de organizaciones internacionales y nacionales de alto nivel, en relación a la crisis sanitaria actual y a las repercusiones que esta podría tener en el ámbito científico, económico y de las relaciones internacionales.

Como explica Carmen Mateo, directora del CEPPYG, estos encuentros “pretenden mantener abierto un canal para poder facilitar información con la que abordar políticas públicas, en aras de superar esta crisis de la mejor manera posible”.

El Centro de Estudios de Políticas Públicas y Gobierno es una institución pionera en España dedicada a la formación de líderes políticos en activo. Su objetivo es crear un espacio de reflexión y debate para el análisis de las corrientes de pensamiento actuales. Por sus 34 foros organizados –la mayoría en sede parlamentaria– han pasado ponentes de renombre nacional e internacional entre los que destacan tres premios Nobel. Además, cuenta con más de 1.600 antiguos alumnos de distintos partidos políticos que han debatido y se han formado sobre materias tan diversas como Sanidad, Economía, Educación, Ciencia e Innovación o Transparencia, entre otras.

Tribuna de Carmen Mateo en El Economista: Alimentos, genes y salud

La historia de la Humanidad encierra una serie de claves sobre el potencial de los alimentos, no solo para subsistir, sino también para sobrevivir más y combatir las enfermedades. Son innumerables los estudios en los que se han observado las diferentes respuestas interindividuales a la dieta.

Así se han determinado los variados aspectos patológicos, como obesidad y aumento del colesterol plasmático. Y han clasificado a las personas en normo-respondedoras, hipo-respondedoras e hiper-respondedoras. Todo ello en función de si su respuesta a una determinada recomendación dietética era la esperada, menor a lo que se creía y superior, respectivamente.

En este punto hay que dejar muy claro que los científicos, a pesar del conocimiento que tienen sobre las distintas respuestas, todavía desconocen los mecanismos que ofrecen una explicación.

El genoma humano

Aquí es donde hay que poner en valor al proyecto Genoma Humano, que en 2003 se presentó en sociedad. Es obligado citar al profesor José María Ordovás, director del Laboratorio de Nutrición y Genética en la Universidad estadounidense de Tufts, en Boston. Este investigador, considerado como el padre de la Nutrigenética y la Nutrigenómica, opina que una nueva disciplina, la Genómica Nutricional tiene grandes perspectivas ya que puede ser la columna vertebral de mejores tratamientos y prevención de enfermedades a través de dietas más individualizadas.

La colaboración de las alimentarias con las autoridades sanitarias es ahora más necesaria que nunca

En este contexto, las personas mayores serían los más beneficiados de su aplicación. Y más en esta situación de pandemia por el nuevo coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV-2), que da lugar a la enfermedad Covid-19, al entrar en la célula diana.

A este problema se le podría sumar la actual prevalencia de desnutrición en la población de edad avanzada en España. Los rangos que se estiman en la actualidad son de 3%-7% de la población no institucionalizada; y del 30%-60% en la población institucionalizada, o incluso hasta el 70% en sujetos hospitalizados.

Es en este sector de la población, precisamente, donde adquiere más valor poder establecer medidas que mejoren esta situación. Entre otros aspectos, se contribuiría a evitar la debilitación del sistema inmunitario y el riesgo de infecciones, que es una de las consecuencias de la malnutrición.

Un entorno competitivo

La industria alimentaria es uno de los sectores con mayor peso en la economía española. Empresas multinacionales y nacionales, grandes, medianas y pequeñas, desarrollan su labor cada día en un entorno extremadamente competitivo, exigente y cambiante. Este debe adaptarse al estilo de vida, a la moda, al medio ambiente y, sobre todo, a las nuevas exigencias de una vida saludable.

Un correcta alimentación ahorraría casi el 20% del gasto sanitario público

Según datos del informe Alimentación, factor de salud y sostenibilidad, se estima que una correcta alimentación podría suponer un ahorro para nuestro Sistema Nacional de Salud de unos 14.300 millones de euros, casi un 20% del gasto sanitario público. Además, sabemos por otros estudios internacionales que el número de muertes que provoca una alimentación desequilibrada es diez veces mayor a las producidas por accidentes de tráfico.

Esta situación de confusión que se genera cada día entre las corrientes de opinión y la toma de decisiones administrativas, muchas veces supone una gran sorpresa que suelen traducirse en nuevas medidas. Tasas ecológicas, limitación de ingredientes en alimentos procesados, o la prohibición de sistemas de envasado son solo algunas de las ideas que reaparecen de vez en cuando entre las intenciones del legislador.

Evidencias científicas

Por todo esto, la generación de conocimiento y de argumentos basados en la evidencia científica es, más que nunca, una necesidad. Esto es importante, ya que solo así se garantiza que las medidas se traduzcan en algo positivo para todos: industria de la alimentación, instituciones públicas y población general.

La sociedad civil debe contribuir a que la opinión pública y los decisores políticos tengan fácil acceso a datos fiables. Es decir, que les lleven a tomar decisiones más acertadas donde la empresa es una parte muy importante de la sociedad civil. Este es precisamente el motivo con el que se ha realizado el informe Alimentación, factor clave de salud y sostenibilidad.

La apuesta por una alimentación saludable es la mejor medicina preventiva

Once expertos, todos ellos referentes en sus respectivos campos, entre los que figura el profesor Ordovás han conseguido presentar temas complejos de forma sencilla y divulgativa y situarlos como los retos de actualidad. Siempre bajo la óptica de una apuesta por una alimentación saludable como la mejor medicina preventiva.

Recientemente, el Ministerio de Sanidad ha mostrado su preocupación por el efecto que determinadas influencers están provocando en la ciudadanía. Actualmente, las redes sociales y el auge del medio online han hecho posible que, cada día, podamos ver en la red publicaciones y recomendaciones nutricionales con diferentes enfoques. Este tipo de noticias, sin respaldo científico, ponen en riesgo la salud pública.

La información fluye a una velocidad vertiginosa y capilariza a unos niveles que hasta hace poco tiempo era casi imposible controlar. Aproximadamente, el 60% de las consultas que se hacen por Internet están relacionadas con la nutrición y el estilo de vida saludable. No con la política, ni la economía, ni siquiera con el amor o la belleza. Las personas se preocupan y se interesan por su alimentación y su salud.

De acuerdo al Estudio sobre opiniones y expectativas de los ciudadanos sobre el uso y aplicación de la tecnología de la información en el ámbito sanitario, elaborado por el Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (ONTSI) de Red.es, un 60,5% de las consultas que se realizan por Internet están relacionadas con nutrición y estilo de vida saludable y uno de cada cinco españoles afirma utilizar las redes sociales como fuente de información de salud.

En la actualidad, la información sobre alimentación, gracias al interés social que despierta, ocupa un lugar destacado en los medios de comunicación. Muchos de ellos cuentan con secciones fijas que presentan grandes datos de audiencia y lectores habituales.

Esta situación pone sobre la mesa el valor de generar contenidos de calidad, con fuentes correctamente referenciadas, y con un formato atractivo para el gran público. Y aquí es donde se presenta el verdadero reto: cómo podemos poner en valor las fortalezas de un sector que con su buen hacer, su esfuerzo en investigación y la alta calidad de sus productos contribuye a que la alimentación sea un factor fundamental para la salud, además de un referente económico e industrial. Si lo hace así podrá contribuir a la creación de corrientes de opinión responsables y bien documentadas.

Evitar noticias falsas

Este camino ayudará a evitar las noticias falsas y el intento de imponer modas y tendencias que, bajo un falso paraguas de bienestar y vida saludable, en realidad se quedan solo en esnobismo. Este panorama hace más necesaria que nunca la colaboración de la industria alimentaria con las autoridades sanitarias, fundamentalmente en el impulso de marcos normativos y campañas de información. El objetivo es evitar decisiones apresuradas, basadas más en presiones de la opinión pública que en la evidencia científica.

Si colaboramos todos los agentes sociales podríamos contribuir a un modelo de alimentación más sostenible, que reduzca esa paradoja mundial conocida de 795 millones de personas con desnutrición frente al doble que tiene sobrepeso.

Lo que sí está en nuestras manos, porque está demostrado, es prevenir algunas enfermedades como la diabetes tipo 2 o algunas afecciones cardiacas que, con cambios en el estilo de vida y en la dieta, son fácilmente controlables.

En este sentido, solo desde la coordinación entre instituciones, industria alimentaria, expertos en nutrición y profesionales de la comunicación, conseguiremos una sociedad correctamente informada en un ámbito tan esencial como es la alimentación.

Enlace al artículo original: Suplemento Alimentación de El Economista

Coronavirus: germen de bulos, fake news y desinformación

En las últimas semanas, el COVID-19 se ha convertido en una dura prueba, no solo para los profesionales sanitarios y otros agentes que están en primera línea de fuego, sino también para los especialistas de la información, que tienen el reto, ahora más que nunca, de informar de forma rigurosa y veraz sobre el impacto de esta pandemia.

Con la expansión de este virus, llegó a España, así como al resto de países afectados, una oleada de información fruto de un escenario de incertidumbre y temor que ha degenerado en una gran histeria colectiva.

Nos hemos acostumbrado a recibir datos en todo momento y en cualquier formato hasta alcanzar, en muchas ocasiones, unos niveles de sobrecarga informativa que nos dificulta la distinción entre lo veraz y lo manipulado. En gran parte, esto se debe a las infinitas prestaciones de las nuevas tecnologías, que acercan cada vez más la información a los consumidores bajo un único criterio: la inmediatez.

Es curioso ver de qué manera las masas sociales se dejan influir por aquello que determinadas fuentes exponen sobre los hechos que nos rodean. Si sucede un acontecimiento globalmente conocido y de gran impacto emocional, como es el caso, este tema permanece en los medios y redes sociales de manera continuada, generando centenares de titulares que serán compartidos entre los usuarios.

Desde que el coronavirus se acercara a Europa, no ha dejado de surgir todo tipo de fake news que, además de favorecer la manipulación emocional y psicológica de la población, difuminan los mensajes verdaderamente útiles, como las advertencias o recomendaciones sanitarias.

En la mayoría de los casos, este tipo de información procede de fuentes sin identificar y se apoderan de las circunstancias más vulnerables. Días previos al anuncio oficial del estado de alarma, y las consiguientes medidas restrictivas y de aislamiento, circularon alrededor de 5.000 imágenes de distintas cadenas de supermercados vacíos, consecuencia del gran alarmismo social que venía gestándose desde hacía varias semanas.

Durante los últimos días, también se han visto afectadas por esta cadena de informaciones falsas y bulos desde personalidades públicas, a quienes se han atribuido declaraciones que nunca han pronunciado, hasta grandes compañías, que se han visto en la obligación de desmentir mensajes que afectaban a supuestas políticas de empresa.

No era de extrañar que, ante semejante escenario de confusión y desorden, comenzaran a darse pasos firmes en favor de promover información de rigor. Ejemplo de ello ha sido la iniciativa del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO). Este organismo se ha decidido a elaborar un documento que recopila los centenares de bulos que circulan por las redes sociales, para ponerlo a disposición de la población. Este informe agrupa desde textos publicados a través de las redes, fotografías, vídeos, así como audios en los que pueden escucharse falsedades sobre los acontecimientos que vivimos. Por su parte, la Asociación Nacional de Informadores de Salud (ANIS), así como otras entidades del mismo ámbito, están aplicando grandes esfuerzos en organizar foros u otras actividades con destacados científicos y expertos independientes, con el fin de resolver dudas acerca de este fenómeno sanitario.

Solo desde la cooperación y coordinación entre las instituciones, expertos sanitarios y profesionales de la comunicación, unidos al esfuerzo de los ciudadanos, lograremos hacer frente a la batalla de las fake news en un momento en el que la información es una pieza clave para hacer frente a la crisis sanitaria que vivimos.

Julia Carbonell Pechuán

Analista en Cariotipo Lobby & Comunicación

La innovación en seguridad vial: qué nos pide Europa

Desde que en 1769 Nicolas-Joseph Cugnot probara en París el que es considerado primer coche moderno de la historia, los elementos de seguridad de los vehículos y de las infraestructuras han sufrido una profundísima evolución y mejora por todos conocida. Hitos como la introducción de los cinturones de seguridad de tres puntos, desarrollado por Volvo en 1959 y obligatorio en España desde 1992, han salvado miles de vidas y reducido el impacto negativo en la salud de los lesionados en siniestros en carretera.

Para que nos hagamos una idea, en 1960, primer año del que se tienen estadísticas en España, se registraron 1.300 fallecidos con un millón de vehículos en circulación; en 1989 se registró el récord en siniestralidad con 5.940 personas muertas por accidentes; y en 2018, con más de 32 millones de coches circulando, los fallecidos fueron 1.317, según datos de la DGT.

Centrándonos en el título de este artículo, es necesario señalar en primer lugar que la normativa y medidas comunitarias han tenido un gran impacto sobre la mejora de la seguridad de los vehículos en las últimas décadas, gracias principalmente a las sucesivas modificaciones del Reglamento sobre la seguridad general de los vehículos y del Reglamento sobre la seguridad de los peatones, en línea con la política de la UE en materia de seguridad vial para 2021-2030. Estas modificaciones contienen requisitos obligatorios y esenciales en materia de seguridad para los vehículos vendidos en la UE, produciendo una elevación de los estándares de evaluación de automóviles nuevos o programa de evaluación Euro NCAP.

Este impulso comunitario ha generado que, en comparación con la situación mundial, la UE lo esté haciendo razonablemente bien. Según fuentes oficiales, entre 2001 y 2010 el número de víctimas mortales en las carreteras de la UE se redujo un 43% y, entre 2010 y 2018, disminuyó otro 21%.

No obstante, 25.100 personas perdieron la vida en las carreteras de la UE en 2018 y unas 135.000 resultaron gravemente heridas. Como reafirma la Comisaria de Mercado Interior, Industria, Emprendimiento y Pymes, Elżbieta Bieńkowska, estos datos suponen pagar un precio humano y social inaceptable e innecesario por la movilidad. También resulta indispensable su reducción atendiendo a términos monetarios: un reciente estudio de la propia Comisión ha calculado que el coste anual de los accidentes de tráfico en la UE se sitúa en torno a los 280 000 millones EUR, es decir, en torno al 2 % del PIB de la Unión (CE, 2019, Manual sobre los costes externos del transporte.)

Atendiendo a los avances conseguidos, pero también a los retos que seguimos enfrentando, es necesario recordar que la incorporación de mejoras relacionadas con la seguridad no se produce de forma espontánea, sino que es fruto de la acción conjunta de instituciones e Industria.

En efecto, la falta de mecanismos de coordinación suficientes puede retrasar la implementación de medidas que refuercen la seguridad en nuestras carreteras, motivo por el cual la Comisión Europea recuerda a los fabricantes de vehículos y demás actores que intervienen en su desarrollo, por un lado, de la necesidad de seguir desarrollando elementos que reduzcan la siniestralidad, insistiendo en que la innovación en la tecnología de los vehículos puede ayudar, en gran medida, tanto a mitigar la gravedad de los accidentes como a reducir la probabilidad de estos (Marco de la política de la Unión Europea en materia de seguridad vial para 2021-2030, documento de trabajo de los servicios de la Comisión).

Por otro, la Comisión establece, entre las recomendaciones que dirige a los Estados miembros, que estudien la posibilidad de introducir “incentivos nacionales para acelerar la introducción de tecnologías acreditadas a través de diversos medios”, como la contratación pública, las políticas de fomento de la seguridad en los desplazamientos y los incentivos fiscales y en materia de seguros, y recomienda a los fabricantes a ir más allá de las obligaciones contenidas en el Reglamento sobre la seguridad general que entrarán en vigor en los vehículos fabricados a partir de 2022.

Estas recomendaciones están en línea con la situación de cierto estancamiento que la UE vive en términos de seguridad vial. Porque a pesar de que, como decíamos, la UE está respondiendo razonablemente bien al reto de la seguridad vial a nivel mundial, lo cierto es que en los últimos años se han ralentizado los avances en la reducción de la tasa de mortalidad en carretera en toda la UE, y se ha avanzado incluso menos en la prevención de lesiones graves: los heridos graves descendieron solo alrededor del 5% en el mismo período frente al 21% que descendieron las víctimas mortales.

Europa nos pide, por tanto, un esfuerzo en la búsqueda de nuevas soluciones transversales aplicables al conjunto de instituciones, Industria y ciudadanos, y España está en posición de liderar los avances en Seguridad Vial.

Ese liderazgo, que está a nuestro alcance, solo será posible mediante la unidad de acción entre decisores públicos, instituciones y la Industria que opera en nuestro país, cuyos niveles de inversión en I+D y evidencia acumulada nos sitúan, de entrada, en una posición de privilegio para la exportación de buenas prácticas y soluciones eficaces que mejoren la seguridad de todos los ciudadanos y nos acerquen al objetivo de cero fallecimientos para 2050 o Visión Zero.

Diego Suárez

Consultor de Cariotipo Lobby & Comunicación

La transformación hacia la Movilidad Inteligente

Actualmente más de la mitad de la población mundial vive en zonas urbanas, cifra que se espera que aumente hasta el 70% en 2050. Además, a día de hoy, el 70% de la riqueza global se genera en las ciudades. Es por esto que las políticas y esfuerzos presupuestarios dedicados por los gobiernos centrales a las ciudades está aumentando significativamente en un gran número de países, al considerarse éstas como los motores básicos del crecimiento económico, según el Centro de Investigación del Transporte (TRANSyT).

Sin embargo, el creciente aumento del tráfico en los núcleos urbanos con mayor potencial económico trae consigo una serie de consecuencias negativas como la degradación del entorno local debido a un aumento de la contaminación atmosférica y del ruido, aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, mayor coste energético de los desplazamientos,  incremento de los accidentes de tráfico especialmente entre los llamados usuarios vulnerables, incremento de los tiempos de viaje y pérdidas económicas importantes (EC 2007).

La Comisión Europea en el Libro Blanco publicado en 2011, «Hacia un Sistema de Transportes competitivo y eficiente en recursos», considera que el transporte todavía no es sostenible debido a su alta dependencia del petróleo, a los altos índices de congestión y los impactos medioambientales y económicos que ello conlleva. Conseguir una movilidad eficiente y sostenible es uno de los desafíos de las ciudades del futuro.

En este sentido, uno de los retos más importantes a los que se enfrentan las ciudades del futuro es el de la movilidad y, de esta forma, ha irrumpido con fuerza en el escenario el concepto de Movilidad Inteligente que el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo presenta como una gran oportunidad para optimizar y mejorar la planificación y operación eficiente de los sistemas de transporte.

La Movilidad Inteligente gravita sobre 3 pilares clave: medio ambiente (eficiencia en el consumo energético), economía (maximizando la productividad) y sociedad (calidad de vida para el ciudadano). En esta línea, los principales objetivos hacen referencia a reducir el impacto medioambiental, mejorar la eficiencia del transporte público, situar al ciudadano como el factor principal en el ámbito de la movilidad y optimizar la gestión y políticas relativas al transporte público.

La gobernanza pública juega un papel esencial en este proceso de adaptación de las grandes ciudades a la Movilidad Inteligente y así se ha visto referenciado con los acuerdos de los gobiernos e instituciones internacionales para hacer frente al cambio climático en los últimos años y la incipiente regulación de las nuevas oportunidades de negocio que están emergiendo, como en el caso de los patinetes eléctricos.

En este sentido, la mayoría de gobiernos europeos están trabajando y haciendo grandes esfuerzos por implementar medidas que contribuyan a la instauración de la Movilidad Inteligente y Sostenible en todas sus ciudades. Prueba de ello, es que la UE, dentro de lo que se ha llamado el “Clean Energy Package” se ha fijado para 2020 una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) del 20% con respecto a 1990; que un 20% del consumo total de la energía proceda de energías renovables y que la eficiencia energética se incremente en un 20%. Para 2030, estos mismos objetivos son más ambiciosos y para 2050 se fija como meta una reducción de emisiones en un 85-90% con respecto a los niveles de 1990.

Esta revolución de la también conocida como Smart Mobility está trayendo nuevas oportunidades de negocio y de creación de riqueza. Los ciudadanos de las grandes urbes ya pueden disfrutar de los servicios de car-sharing, moto-sharing, car-pooling, patinetes eléctricos y bicicletas, así como la familiarización con el uso del VTC. Dentro de poco, se espera que podamos ver los coches autónomos pero su implantación generalizada requerirá instalaciones de alimentación privadas, públicas diseminadas, espacios de aparcamientos centralizados, así como desarrollo de infraestructuras ad hoc para este tipo de vehículos autónomos entre otros.

La tecnologíaadopta un papel fundamental en este escenario, ayudando a mejorar la calidad de vida y movilidad de las personas, aplicaciones como Waze son un ejemplo de ello. La plataforma colaborativa, además de ayudar a los usuarios a encontrar las mejores rutas a través de mapas digitales, congrega a millones de conductores para ganarle al tráfico y tener la mejor ruta día a día, promoviendo soluciones para los conductores y generando así una red global de movilidad.

Por último, cabe reseñar que España es uno de los países que lidera la transformación de las ciudades a la Movilidad Inteligente con Barcelona a la cabeza. Según el análisis, Smart Cities: Leading Platforms, Segment Analysis & Forecasts 2019-2023 elaborado por la consultora Juniper Research, Barcelona, seguida de San Francisco y Singapur, lidera este cambio debido a su inversión en soluciones de tráfico inteligente, infraestructura y políticas de carga de vehículos eléctricos, todas las medidas destinadas a mejorar la calidad del aire y reducir el uso de vehículos privados.

Marta Pérez

Analista de Cariotipo Lobby & Comunicación

Más de 30 entidades forman la primera Alianza por la Seguridad Vial constituida en España

En los últimos años, la Seguridad Vial se ha convertido en uno de los valores fundamentales que más ha preocupado a usuarios, empresas e instituciones públicas. Según los datos aportados por la Dirección General de Tráfico (DGT), los accidentes de tráfico han sido los responsables de 1.098 fallecimientos en 2019. En diciembre de ese año, un total de 100 personas perdieron la vida en las carreteras.  Una cifra alarmante que pone de manifiesto la necesidad de la creación de un marco de colaboración entre instituciones, empresas del sector y usuarios, para trabajar de manera conjunta.

Bajo esta premisa se constituye la Alianza por la Seguridad Vial. Una acción impulsada por la Asociación de ex Diputados y ex Senadores por iniciativa de D. Teófilo de Luis, ex presidente de la Comisión de Seguridad Vial del Congreso. Teófilo ha recibido el pasado mes de diciembre, además, la medalla al mérito por la Seguridad Vial de manos del ministro del Interior.

Este proyecto, pionero en nuestro país, cuenta con la participación, hasta la fecha, de un total de 30 entidades firmantes de los más diversos sectores relacionados con la Seguridad Vial: Cariotipo Lobby & Comunicación, Repsol, Caser Seguros, ALSA, CEA (Comisionado Europeo del Automóvil), Fesvial, Real Automóvil Club de España (RACE), Plataforma Ponle Freno, AECA- ITV (Asociación De Entidades Para La Inspección Técnica De Vehículos De La Comunidad De Madrid), Confebus, VOI, ANFAC (Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones), BlaBlaCar, Motor 16, AESLEME (Asociación por la prevención de accidentes de tráfico y ONG de atención a víctimas de accidentes), CNAE (Confederación Nacional de Autoescuelas), GANVAM (Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios), ANESDOR (Anesdor Asociación Nacional de Empresas del Sector de Dos Ruedas), Netum Solutions, Connected Mobility HUB, Cable Energía, FETEVI (Federación Estatal de Técnicos de Educación Vial), Dräger, STOP Accidentes, SERNAUTO (Asociación Española de Proveedores de Automoción), Fundación Pons, FACONAUTO (Patronal de los Concesionarios de Automoción), AESVI (Alianza Española para la Seguridad Vial Infantil), ASCABUS, P(A)T (Prevención de Accidentes de Tráfico) y el Observatorio de Criminología Vial.

Todas ellas han manifestado su voluntad de unir su experiencia y conocimiento en el sector para trabajar por la Seguridad Vial en España y Europa. 

La fórmula de trabajo que establecerá los ejes de acción que ayuden a definir las mejoras para promover la seguridad vial será la realización de reuniones periódicas. Estas reuniones de trabajo darán lugar, a su vez, a unas conclusiones de consenso que serán trasladadas a los principales decisores públicos españoles y europeos para impulsar su efectiva implementación.

Hoy en día la seguridad vial, además de por el índice de siniestralidad que aún es alto, está afectada por nuevos usos y formas de movilidad. Este escenario requiere de la implicación del conjunto de operadores, conductores y demás usuarios de las vías, que garanticen el uso seguro basado en el conocimiento y experiencia que aporten las distintas entidades reunidas. La Alianza por la Seguridad Vial pretende ser, por tanto, una representación de la sociedad con el ánimo de buscar alternativas viables de gestión ante esta nueva realidad.

La constitución de esta Alianza implica, en definitiva, la voluntad de aportar experiencia y conocimiento para el análisis de los problemas y establecer una hoja de ruta que dé respuesta y soluciones en beneficio de la Seguridad Vial en España y Europa.

Eva Cuervo

Consultora de Cariotipo Lobby & Comunicación

La industria cárnica ante su mayor desafío por la supervivencia

Si el sector de la alimentación está inmerso en un profundo proceso de transformación, la industria cárnica se encuentra ante un dilema igual o mayor: renovarse o morir.

Tras el informe de la OMS publicado en el año 2015 que vinculaba el consumo de carne roja al riesgo de cáncer, este alimento se ha situado en la agenda política. Desde entonces, un creciente número de organizaciones se han posicionado en contra del consumo de productos cárnicos, incluyendo en la ecuación otras variables como la sostenibilidad del planeta o el bienestar animal. Uno de los casos más relevantes fue el de la Fundación EAT, una plataforma global para la transformación del sistema alimentario, que recomienda duplicar el consumo de fruta y vegetales y reducir el de carne roja y azúcar.

Esta fundación publicó en enero de 2019 un informe que apuesta por las dietas saludables y sostenibles. Dicho informe fue publicado a través de la EAT-Lancet Commission on Food, Planet, Health –formada por la citada fundación y The Lancet, la prestigiosa revista científica británica– con el fin de conseguir un sistema alimentario que permita: producir más comida, de forma más eficiente, a la vez que protege al planeta del riesgo de cambios irreversibles y potencialmente catastróficos en el sistema terrestre. El documento recomienda una reducción en el consumo de carne y azúcar de un 50%.

Con el evidente riesgo que supone para la supervivencia de la industria, las empresas cárnicas tratan de poner en valor unos productos que, consumidos de forma adecuada y equilibrada, reportan importantes beneficios para la salud. A este hecho, se suman los esfuerzos por conseguir un packaging más sostenible y las cada vez más exigentes medidas para garantizar los estándares de bienestar de los animales, especialmente en la Unión Europea.

En este contexto, otras empresas del sector—e incluso algunas pertenecientes al mismo y que buscan diversificarse— están aprovechando esta situación para ofrecer nuevos productos cárnicos. En esta incipiente categoría podríamos incluir la carne vegetal, elaborada a través de proteínas vegetales, o la carne de laboratorio, cultivada a base de células madre extraídas a los animales.

Sin duda, la industria cárnica se enfrenta a una etapa exigente en la que tendrá que poner en valor ante todos los agentes nacionales e internacionales involucrados en la cadena alimentaria y los medios de comunicación su importante papel en una dieta equilibrada, los estándares de calidad y seguridad alimentaria con los que cuenta, así como la aportación al PIB y al empleo en los países en los que opera.

Óscar Panizo

Consultor de Cariotipo Lobby & Comunicación

Entrevista a Carmen Mateo, presidenta de Cariotipo, en la revista digital QCOM

La revista digital especializada en alimentación, QCOM, entrevista a Carmen Mateo, presidenta de Cariotipo y coordinadora del informe «Alimentación, factor de salud y sostenibilidad», donde ahonda en los objetivos del informe y en la relación de la alimentación con el ámbito de la comunicación.

Entrevista a Carmen Mateo, presidenta de Cariotipo, en el suplemento A tu Salud de La Razón

«Evitar las crisis alimentarias es responsabilidad de todos»

¿Qué importancia tiene para la calidad de vida la alimentación?

Es un instrumento clave que infl uye en la salud de las personas durante todas las etapas de la vida. Una correcta nutrición ayuda a prevenir enfermedades y es clave para la rehabilitación.

¿Qué debe incluir y excluir?

Para valorar si una dieta es adecuada debemos tener en cuenta cuatro parámetros: la inocuidad, la cantidad, la variedad y la selección de los alimentos según las características de la persona.

¿Las deficiencias nutricionales disminuyen nuestras defensas?

Sin duda, sobre todo en las primeras y últimas fases de nuestra vida. En España presumimos de una de las mejores dietas del mundo, la Mediterránea, que es benefi ciosa para prevenir las enfermedades cardiovasculares y asociadas al envejecimiento, como las cognitivas o neurológicas.

¿Es preciso incidir en que se trata de comer bien y no comer mucho?

Según la Fundación Española del Corazón, el número de personas con obesidad se ha triplicado en los últimos 40 años, siendo cada vez más alarmante en la infancia. Por ello es clave la educación sobre factores de riesgo modificables, como la obesidad –derivada de una inadecuada alimentación y del sedentarismo– el alcohol, el tabaco o la calidad del aire. Y es importante un consumo adecuado de calorías, así como una dieta rica en sabor y nutrientes. –

¿Estamos bien protegidos?

La inocuidad de los alimentos debe de ser una prioridad de Salud Pública. Evitar las crisis alimentarias es responsabilidad de todos los actores de la cadena alimentaria, desde los productores hasta los consumidores. Se han creado agencias especializadas, planes de acción, auditorías… que ayudan a garantizar los máximos niveles de protección.

El Rincón de Marta Robles