Se necesitan dos para hacer lobby

La actividad de representación de intereses o lobby forma parte del proceso de toma de decisiones de manera natural en todo el mundo. Es más, la OCDE señala que la actividad del lobby es un elemento fundamental y positivo para los sistemas democráticos y para Transparencia Internacional (TI), el lobby es una actividad ineludible en una democracia.

La actividad de representación de intereses o lobby forma parte del proceso de toma de decisiones de manera natural en todo el mundo. Es más, la OCDE señala que la actividad del lobby es un elemento fundamental y positivo para los sistemas democráticos y para Transparencia Internacional (TI), el lobby es una actividad ineludible en una democracia.

A falta de una definición universal, la actividad de lobby se puede entender como toda aquella acción de comunicación centrada en la defensa de intereses legítimos y que está dirigida a tratar de influir en el ámbito de la toma de decisiones públicas.

El lobby facilita el acceso a las partes interesadas en el desarrollo e implementación de políticas públicas, es decir, facilita la participación en la toma de decisiones públicas. Además, cuando la actividad se lleva a cabo con transparencia e integridad, ayuda a los decisores a elaborar leyes y regulaciones más efectivas, ya que no siempre cuentan con toda la información relevante y actualizada necesaria para poder legislar o adoptar una regulación.

A pesar de que la actividad se lleva desarrollando de forma importante desde el establecimiento de los sistemas democráticos modernos, principalmente en EE.UU., sólo en los últimos años ha tenido una mayor relevancia en el ámbito público. Esto se refleja en el número de países que han decidido regular el lobby de una u otra manera: en los últimos 8 años se han aprobado por primera vez más regulaciones sobre la actividad en los países miembros de la OCDE que en las seis décadas anteriores.

Hay distintos elementos que explican esta tendencia en los diferentes países y regiones, entre los que destaca que la regulación del lobby se presenta hoy en día como una cuestión fundamental en términos de calidad democrática y de transparencia, tal y como señala la propia OCDE o TI. Para ello, el principal reto al que se enfrentan las distintas administraciones está en incluir la regulación en un marco de integridad más amplio, ya que es fundamental para que la regulación sea efectiva y minimice los riesgos asociados a la actividad del lobby. Dado que para hacer lobby hacen falta dos partes, el mencionado marco de integridad es esencial que se amplíe al ámbito público.

Otro de los elementos que explican esta moda regulatoria podría ser la creciente pérdida de confianza de la sociedad en los gobiernos. Así, existe una preocupación por parte de los gobiernos ante este hecho, para lo que la OCDE ha identificado cinco líneas de acción para incrementar la confianza en las instituciones en la que los países deben trabajar. Entre ellas, destaca que los gobiernos tienen que potenciar la apertura e inclusividad en la toma de decisiones, mediante un enfoque completo en el que se institucionalice la comunicación bilateral entre los agentes interesados y los decisores en políticas públicas como medio para mejorar la transparencia y la responsabilidad pública.

Con todo, la falta de información y control democrático en relación al lobby contribuyen a una imagen negativa de la actividad, pese a que, como señala TI en su informe “Una evaluación del Lobby en España: Análisis y propuestas”, no se conocen casos en los que lobistas profesionales hayan estado implicados en corrupción en España.

La regulación de la actividad de representación de intereses o lobby contribuirá, sin duda, a mejorar la percepción en el imaginario público. No obstante, si el marco en el que se encuadre la regulación es la corrupción y no el fortalecimiento del sistema democrático, no se logrará mejorar la imagen de los lobistas y la regulación, por tanto, no será efectiva.

Jorge Fernández-Rúa

Director Asociado en Cariotipo

Expertos en epidemiología reclaman mayor regulación de la publicidad de bebidas alcohólicas

El grupo de trabajo sobre alcohol de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) ha publicado un informe con el que se quiere poner de manifiesto “los problema que el consumo de alcohol genera entre adolescentes y jóvenes en España” y sus consecuencias sobre el Sistema Nacional de Salud (SNS), la sociedad y la economía.

El grupo de trabajo sobre alcohol de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) ha publicado un informe con el que se quiere poner de manifiesto “los problema que el consumo de alcohol genera entre adolescentes y jóvenes en España” y sus consecuencias sobre el Sistema Nacional de Salud (SNS), la sociedad y la economía.

El alcohol es una de las sustancias que mayor impacto negativo tiene en términos sanitarios, sociales y económicos en Europa, en parte por su fácil accesibilidad y bajo coste. Sin embargo, su consumo es considerado como algo normal por la mayor parte de la población, incluso por adolescentes que no pueden adquirirlo legalmente. Según datos oficiales, en España muchas personas se inician en el consumo de alcohol a edades tempranas, siendo la edad media los 16 años.

La SEE asegura que “la promoción de las bebidas alcohólicas a través de la publicidad es clave en la iniciación y mantenimiento del consumo, especialmente entre la población joven, que se ha identificado como la más influenciable por la publicidad”. En este sentido, se recomienda: “eliminar su publicidad y marketing (directo o indirecto) de eventos culturales y deportivos; delimitar un horario restringido (de 8.00h a 20.00h) para su publicidad en radio, televisión e internet; y limitar la presencia de sus marcas logotipos en el entorno urbano”. Según la Sociedad, “a través de medidas regulatorias es posible reducir la exposición de la población joven a las marcas de bebidas y sus mensajes de fomento del consumo. Los poderes públicos deben actuar con este fin a favor de la salud pública”.

La publicación de este informe se enmarca en el actual proceso de diseño de la Ley de Menores sin Alcohol, impulsada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Dicha Ley está recogida en el Plan Anual Normativo de 2018 y su redacción se encuentra a la espera de que se apruebe el informe de la Ponencia de estudio «Menores sin alcohol», constituida en el seno de la Comisión Mixta para el Estudio del Problema de las Drogas. Este documento está previsto que se apruebe antes del verano y recogerá la exigencia de un mayor control de la publicidad y el patrocinio de bebidas alcohólicas, principalmente en espacios y eventos dónde es más probable que acudan niños y jóvenes.

Destaca la posible recomendación de que los famosos, especialmente del mundo del deporte y de la televisión, no puedan patrocinar ni anunciar bebidas alcohólicas. Desde la Ponencia se ha informado de que la industria de productores y distribuidores ha sido una fuente de información clave para el desarrollo de su trabajo. El Ministerio de Sanidad ha mostrado su interés en colaborar con los diferentes actores afectados por la nueva regulación, siendo una oportunidad para que éstos lleven a cabo sus acciones de lobby.

 

Álvaro Sanz López

Ejecutivo de Cuentas