Las nuevas reglas del juego

8 febrero, 2020Carioblog

En 1992, la ludopatía pasó a engrosar la clasificación internacional de enfermedades de la OMS. Según explica la Sociedad Española de patología Dual, este trastorno se produce “cuando el juego deja de ser una actividad lúdica e impacta de forma negativa en las relaciones familiares, afectivas y académicas, al tiempo que tiene una repercusión conductual”. 

Sin embargo, la dificultad para delimitar la frontera de cuándo empieza la adicción al juego hace que sea difícil estimar el número real de personas que padece ludopatía en España. Los expertos alertan de que este trastorno puede camuflarse durante años, hasta que empiezan a aflorar los problemas económicos y psicológicos producidos por la adicción.

A pesar de esta limitación, sí disponemos de algunos datos relevantes para dibujar el estado de situación del juego en nuestro país y su aumento respecto de los últimos años. A este crecimiento del número de jugadores, y al número de jugadores que sufren de ludopatía, ha contribuido, en gran medida, el aumento del número de casas de apuestas en las principales ciudades de España durante los últimos años, así como la accesibilidad inmediata al juego online.

En primer lugar, los datos relativos al creciente consumo del juego de azar en nuestro país reflejan un aumento constante. Según la encuesta Edades 2017-2018, elaborada por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, el 3,5% de la población —1,6 millones de personas— han jugado durante el último año, ocho puntos más que en 2015-2016.

Por otro lado, contamos con los datos recogidos en el Registro General de Interdicciones de Acceso al Juego, o “registro de prohibidos”, que impide que un ciudadano entre en aquellos locales de juego que necesitan una identificación previa del jugador. Según la información publicada por El Confidencial, solo en la Comunidad de Madrid hay 47.749 personas vetadas para todo tipo de juegos, lo que supone un incremento de más de 30% respecto de hace cinco años.

Igualmente, podemos recurrir a la información de cuántos ciudadanos piden ser incluidos en este registro, eligiendo además en qué tipo de juegos quieren ser vetados (sean uno en uno o en varios). Según la memoria anual del juego que maneja la Comunidad de Madrid, los censurados en los casinos han crecido un 43%, al pasar de 30.616 a 43.920. Respecto de los ciudadanos que no quieren jugar a juegos ‘online’, han aumentado un 272% (de 4.944 a 18.414 inscritos).

Anuncios publicitarios con mensajes que incitan a jugar, como “apuesta ahora”, “gana, gana, gana” o “todos llevamos un jugador dentro”, en boca de actores, deportistas… y otros referentes de la población más joven, se han convertido en algo habitual, sobre todo durante la emisión de las competiciones deportivas.

Por otro lado, no debemos olvidar que, según la Dirección General de Ordenación del Juego, existen detonantes comunes a la hora de caer en el juego patológico, como la muerte de un amigo o familiar (presente en el 53% de los casos), los problemas económicos (45%) y cambiarse de domicilio (34%). Se trata de una actividad monopolizada por los hombres, ya que solo el 7% de los apostantes habituales son mujeres. En este sentido, la labor informativa y pedagógica de las administraciones cobra un papel fundamental, que muchas veces no es percibida como tal por la propia ciudadanía.

Este caldo de cultivo ha provocado que, a lo largo de este último año, hayamos asistido a un gran número de manifestaciones en diferentes ciudades de España, en las que la sociedad ha reclamado a los decisores políticos una regulación más estricta en dos direcciones: por un lado, limitar la proliferación de casas de apuestas, así como restringir el acceso a menores, su cercanía a centros educativos y el aglutinamiento en zonas con menor poder adquisitivo; y, por otro, establecer límites e, incluso, prohibir la publicidad del juego, siguiendo el ejemplo de países de nuestro entorno, como Italia, y como ha sucedido ya en otros sectores como el del tabaco y el alcohol. 

Algunas Comunidades Autónomas, como Madrid, han empezado a dar los primeros pasos para proteger a la población más joven de la ludopatía, a través de la creación del primer Centro Integral de Prevención e Investigación sobre estas adiciones. Asimismo, el consejero de Sanidad de Madrid, Ruiz Escudero, ha anunciado que en los próximos años su Departamento trabajará en el desarrollo de una Estrategia Regional de Adicciones Comportamentales, para evitar, entre otras cosas, que los jóvenes de la región caigan en la adicción al juego.

Actualmente, la concesión de licencias de juego y la supervisión de las actividades relacionadas con la explotación de los juegos de azar online depende del Ministerio de Hacienda, a través de la DGOJ. No obstante, la regulación de aperturas de casas de apuestas es una competencia autonómica, favoreciendo la desigualdad entre las comunidades. Tal y como recoge el Informe anual de la Dirección General de Ordenación del Juego, actualmente existen 2.896 salones de juego en España y tres son las regiones que aglutinan el mayor número: Andalucía (746 salones), Madrid (385 salones) y Valencia (382 salones). 

El Dr. Néstor Szerman, presidente de la Sociedad Española de Patología Dual y jefe de los Servicios de Salud Mental Retiro del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, las propuestas realizadas hasta ahora por los partidos políticos para combatir la ludopatía son “insuficientes” y deben incluir barreras que protejan a los grupos más vulnerables: los jóvenes y las personas que padecen un trastorno mental. 

Por su parte, la patronal del juego en España, Cejuego, afirma que el juego es una actividad «legal, regulada y normalizada» en la sociedad española y niega que haya un problema de acceso de menores en los salones, considerando que «se está creando una alarma social irreal e innecesaria». Por otro lado, sostiene que pese a que las apuestas deportivas y el juego online han crecido en los últimos años, el volumen de juego en España es un 20 % menor que en el 2007, antes de la crisis.

Aunque como decía Ramón Campoamor “todo es según el color del cristal con que se mira”, si hay algo en lo que coinciden todos los agentes implicados en este tema es que la evolución que ha experimentado en los últimos años el sector del juego requiere una revisión de la normativa vigente, tanto en el ámbito nacional como autonómico. Esta regulación más concreta es una reclamación que no solo la solicitan los lobbys que reclaman la protección de los menores y velan por la salud pública, sino también los que defienden los intereses legítimos de la industria del juego, que necesita saber cuáles serán las nuevas reglas del juego.


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