Despoblación rural y reto demográfico. Los principales desafíos de nuestras sociedades

14 abril, 2021Carioblog

Parémonos a pensar en todos los retos que nuestras sociedades deben afrontar actualmente. La lista puede hacerse interminable, ¿verdad? La pandemia de la SARS-CoV-2 ha acelerado, por un lado, la necesidad de abordar aquéllos contra los que ya trabajábamos y, por otro, ha puesto de relieve determinadas situaciones que llevan pasando desapercibidas desde hace tiempo. En este contexto, el reto demográfico se presenta como la gran problemática de nuestra sociedad.

La despoblación rural y la presión sobre las ciudades son las dos patas interrelacionadas del reto demográfico. Éstas dos, por sí solas, son capaces de aglutinar los principales problemas – resaltados o revelados por la pandemia – a los que tenemos que hacer frente: cambio climático, empleo, vivienda, conectividad, transformación digital, envejecimiento, salud, acceso a servicios públicos y privados, brecha de género, igualdad, soberanía alimentaria… La lista continúa.

Así, la vida en las grandes ciudades, con sus problemas derivados de las altas densidades, la escasez de espacio público, estrés y alto precio de la vivienda se ha contrapuesto a las ventajas del medio rural. Sin embargo, estas ventajas se ven truncadas por la grave crisis estructural que atraviesa gran parte del territorio español: regresión demográfica, conectividad insuficiente, falta de servicios, falta de oportunidades, escasa diversificación económica. En conjunto, este diagnóstico ofrece también una radiografía que excede lo meramente individual. En jaque se halla un patrimonio tanto material como inmaterial extremadamente rico, que, vinculado al sector agrario, supone la base de muchas tradiciones y profesiones en riesgo de desaparición.

El 90% de la población vive en el 30% del territorio. Esto quiere decir que 4,6 millones de personas se reparten por los más de 353.000 km2 de la España “vaciada”, lo que crea severas externalidades negativas a la hora de garantizar inversiones, tanto públicas como privadas, por la escasa densidad de la población y de los mercados. Archiconocidos son los problemas a los que nuestros pueblos e incluso ciudades pequeñas de las provincias de interior se enfrentan: cierre de sucursales bancarias, cierre de consultorios de salud, cierre de escuelas y estaciones de transporte, escasez de comercio y telecomunicaciones precarias.

Con la pandemia, los medios de comunicación se hacen eco de la aparente revitalización de nuestros campos y pueblos. Sin embargo, la realidad es que esta denominada vuelta al campo propiciada por la irrupción del SARS-CoV-2 sólo acaba beneficiando a las áreas rurales de los primeros círculos de la periferia urbana, es decir, a las zonas mejor conectadas con las ciudades y con el resto del mundo a través de internet.

Desde que por primera vez la atención mediática y política se centró en la despoblación, allá por 2017, llevamos esperando una estrategia nacional para el reto demográfico. Hoy, parece que estamos más cerca de conseguirla. Recientemente, el Gobierno presentó las líneas estratégicas en las que se distribuyen las 130 actuaciones del Plan de Medidas ante el Reto Demográfico, un trabajo que se ha extendido durante cerca de cuatro años. Para su financiación, el Gobierno destinará un 10% de los fondos europeos que España recibirá a través del Plan de Recuperación: España Puede – unos 10.000 millones de euros.

Con un marco de actuación a 3 años vista para la primera fase, con el Plan de Medidas se pretende mejorar la vertebración territorial de España, eliminar la brecha urbano-rural e impulsar actuaciones sobre el territorio para reactivar las zonas más afectadas por las urgencias del reto demográfico, y todo ello en línea con las 4 áreas de actuación del Plan de Recuperación a presentar a Bruselas: España verde, España digital, España sin brechas de género y España cohesionada e inclusiva. 

Sin embargo, aunque todo apunta a que por primera vez se contará con un verdadero plan en materia de despoblación, este documento ejecutivo debe enfrentarse a cuatro retos importantes y que determinarán el éxito de las medidas:

  • Compensar la reducción de la inversión europea en el ámbito rural. En efecto, el marco financiero plurianual de la UE ha recortado los fondos de la PAC y de cohesión regional en un 13% y un 11%, respectivamente. 
  • Integrar un modelo ascendente, en el que los Grupos de Acción Local tengan un papel protagonista dado el éxito de sus iniciativas.
  • Revivir, actualizar e integrar en el Plan la Ley 45/2007, de 13 de diciembre, para el desarrollo sostenible del medio rural. Hasta la fecha, el único marco normativo que, de haberse dotado de fondos, pudiera haber tenido un impacto real en las zonas rurales. Esta es una reivindicación ampliamente compartida por la FEMP, asociaciones como Soria ¡YA! y Teruel Existe, o la Red de Áreas Escasamente Pobladas del Sur de Europa.
  • Evitar más retrasos en la aprobación de la estrategia. La situación de algunas zonas rurales de España es crítica. La población de las zonas rurales de Soria es hoy algo menos de dos tercios de lo que era en 1950. Aún así, los ritmos administrativos y electorales podrían retrasar nuevamente la aprobación del Plan. La realidad es que el Plan de Recuperación: España Puede, tendría que haberse aprobado en el Consejo de Ministros del martes 13 de abril y, sin embargo, el Gobierno ha retrasado una semana su aprobación. Recordemos que los fondos para el Plan de Medidas procederán, precisamente, de dicho plan.    

Carlos Llobregat

Analista en Cariotipo Lobby & Comunicación


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