Taxis vs VTCs

Durante estos últimos meses el país está viviendo una lucha encarnizada entre los servicios del Taxi y los de los Vehículos de Turismo con Conductor (VTC). Si bien es cierto que hay opiniones de todos los gustos, el conflicto es de una gran complejidad y merece ser analizado con detenimiento. Sería demasiado fácil pensar que en este combate abierto solo están implicadas las dos partes protagonistas pues, las Administraciones en sus tres niveles: Central, Autonómico y Municipal, tienen también mucho que ver en él. 

Por todos es conocida la causa principal y de mayor calado, aunque no la única, que ha desatado estos conflictos; la irrupción y la diferente aplicación de las nuevas Técnicas de Información y Comunicación (TIC) que han modificado profundamente la relación entre los prestatarios de los servicios y los usuarios de los mismos. La posibilidad de contratar este tipo de servicios a través de los smartphonesha trastocado las reglas de un mercado hasta ahora muy tradicional.La tecnología está avanzando mucho en los últimos tiempos y va más rápido que la propia regulación.   Estas nuevas tecnologías están produciendo grandes cambios en los diferentes mercados, modificando no sólo el comportamiento de los consumidores, sino también dejando obsoleta la regulación vigente, hecho que genera situaciones de conflicto como la que estamos viviendo. 

Pero, aquí llega el primer debate que está siendo viral en las redes sociales: ¿cerramos las cuentas de email para que no muera el fax?, ¿desterramos las cámaras digitales o los móviles para que vuelvan las cámaras de fotos y los carretes? Que los taxis se adapten a los cambios forma parte de la modernización y ocurre, ha ocurrido y seguirá ocurriendo en todos los sectores. Si bien es cierto que deben adaptarse, es importante destacar el hecho de que los servicios del taxi están regulados desde hace muchos años de forma que se garanticen unos mínimos de seguridad, calidad y competencia.

Para que la modernización llegue al sector de la movilidad necesitan, entre otras cosas, ayuda de las administraciones. Las limitaciones al número de licencias, las tarifas, los días de trabajo o el ámbito de actuación son algunos de los aspectos que uno y otro bando, mediante sus acciones de lobby, tratan de actualizar en la regulación actual. La complejidad añadida está en la trasferencia competencial en cascada, que va de Fomento a las CC.AA. y de éstas últimas a los ayuntamientos complicando la actividad de lobby y desembocando, en algunos casos, en regulaciones dispares con las dificultades para usuarios y empresas que eso conlleva.

Pese a las acciones llevadas a cabo por los diferentes gobiernos, es fácil deducir que las perspectivas del conflicto no son muy halagüeñas. En estos momentos el sector del taxi ha decidido, echándose a la calle (en gran medida debido al desconocimiento del lobby profesional) concentrar sus esfuerzos en conseguir que las VTCs sean sometidas a las mayores limitaciones posibles. Esto ha tenido un efecto dispar en las principales ciudades del país. Mientras que en Barcelona la presión de los taxis y las concesiones de la administración han conseguido que las principales empresas de VTC abandonen la ciudad, en Madrid la consejera de Transportes ha dejado claro que no cederá ante este tipo de prensión.

Por desgracia para este grupo, el proceso seguido en los días de la huelga unido a la ya baja reputación de los taxis por otros conflictos del pasado, está teniendo un efecto muy negativo en la reputación del sector que costará mucho recuperar. Los propios taxistas han alentado a grupos más tradicionales de la población a probar otros modos de transporte, como los VTCs, que no frecuentaban y que han encontrado de mucha utilidad en ausencia de los taxis.

La conclusión a la que podemos llegar es que tanto los taxistas, como los VTCs y las distintas administraciones implicadas, antes o después, tendrán que ponerse al día teniendo en cuenta las nuevas tecnologías y, sobre todo, las necesidades de los ciudadanos que deben estar por encima de cualquier planteamiento gremial. No obstante, cabe destacar que éste es tan solo uno de los problemas de movilidad a los que nos enfrentamos en un momento en el que los modelos de movilidad urbana del futuro están en pleno debate.

Elena Sánchez de la Rica

Ejecutiva de cuentas

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