La subrogación de la gestación, el lobby y la comunicación

La clave de una futura regulación a favor o en contra, no solo dependerá de la actividad lobista. No hay que olvidar que en temas de alto impacto social, los medios de comunicación y las redes sociales siempre juegan un papel definitivo.

En España llegan al año alrededor de 1.000 niños por gestación subrogada. Lo hacen desde países como Reino Unido, Canadá, Grecia, Portugal o EEUU. En total son 12 países los que tienen regularizada esta práctica, una lista a la que, de momento, no parece que vaya a sumarse España.

La decisión del Grupo Parlamentario Ciudadanos de llevar al Congreso su proposición de ley reguladora del derecho por gestación por subrogación ha vuelto a abrir el debate sobre un tema en el que, de momento, se han escuchado más voces detractoras que a favor.

Según este proyecto, “los derechos reproductivos, que buscan proteger la libertad y la autonomía de las personas para darles capacidad reproductiva, sin discriminación por género, edad o raza, no se ven plenamente garantizados en aquellas personas o parejas que, o han agotado, o son incompatibles con las técnicas de reproducción humana asistida”. Es por eso, que esta Ley tendría como finalidad, según subraya el grupo naranja, “regular el derecho a la gestación por subrogación, “en condiciones de libertad, igualdad, dignidad y ausencia de lucro, expresivas de la más intensa solidaridad entre personas libres e iguales”.

Actualmente, en España no es legal la gestación subrogada, pero sí se permite empadronar a niños procedentes del extranjero, nacidos a través de esta vía. De ahí que los defensores de la gestación por subrogación para acceder a la maternidad subrayen la importancia de “regular” y “no cerrar los ojos” ante esta realidad.

Al otro lado de este debate se encuentran PP, PSOE y Podemos, que han manifestado su rechazo a esta práctica. Más allá de los argumentos éticos y morales, los partidos de izquierdas coinciden en afirmar que esta práctica implicaría la “mercantilización” y “cosificación” de la mujer.

En esta línea, la Ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, ha sido contundente en su condena a regularizar la gestación subrogada, apostando por que se declare actividad ilegal en el ámbito internacional. Esta posición coincide con la adoptada por el Comité de Bioética de España, desde donde se defiende un convenio internacional que prohíba la maternidad subrogada, “porque las experiencias sabidas en muchos casos en maternidad subrogada internacional han puesto de manifiesto las condiciones de explotación en las que se encontraban las madres gestantes que ofrecían este servicio”, tal y como declaró Vicente Bellver, miembro del comité, en una entrevista en RNE.

Asimismo, uno de los actores más fuertes contra la gestación subrogada, la Red estatal contra los vientres de alquiler —constituida por unas 300 organizaciones— ha pedido al Gobierno que defienda en la ONU la prohibición de esta práctica, aunque se realice de forma altruista y sin contraprestación económica.

Por el contrario, a favor de los argumentos de la formación liderada por Albert Rivera, está la Asociación ‘Son Nuestros Hijos’, que respalda que la gestación subrogada es una práctica basada en el amor y en el derecho a procurar la vida.

El debate sigue enfrentando a quienes sitúan el tema en el terreno de la solidaridad y quienes lo consideran un riesgo alto de explotación de la mujer, a raíz de casos registrados en países como India, Tailandia o México.

Por esto, Ciudadanos ha querido matizar que en su propuesta no defienden la regulación de los vientres de alquiler sino una gestación subrogada, en la que no exista beneficio económico para la gestante, más allá de los costes asociados al tratamiento y los gastos hospitalarios, como ocurre en países como Canadá. Esta salvedad podría no ser suficiente para frenar la oposicióndel resto de grupos.

Sin embargo, todavía quedan muchos matices por debatir en torno al tema de la gestación subrogada. Uno de ellos es si la gestante tendría el derecho a dar marcha atrás en el último momento y rechazar el acuerdo de la subrogación. Una posibilidad que la asociación ‘Son Nuestros Hijos’ si apoyaría, según afirmó su presidente Marcos Jornet en RNE.

La gestación subrogada es uno de esos temas controvertidos en los que, sin duda, los argumentos esgrimidos por los diferentes agentes sociales que realizan lobby en España deberán ser cuidadosamente preparados y matizados. Pero la clave de una futura regulación a favor o en contra, no solo dependerá de la actividad lobista. No hay que olvidar que en temas de alto impacto social, los medios de comunicación y las redes sociales siempre juegan un papel definitivo.

Belén Sarria y María Real

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