La transparencia de las instituciones científicas en materia de experimentación animal

En España se utilizan cerca de un millón de animales para la experimentación con fines científicos.

 Ya son más de 120 las instituciones adheridas al “Acuerdo de transparencia sobre el uso de animales en experimentación científica en España”.

 El lobby ejercido por ONG’s y otras asociaciones ha sido fundamental en el interés de las comunidades científicas por reflejar las condiciones de estos seres vivos.

La Confederación de Sociedades Científicas de España (Cosce) presentó, hace dos años, el “Acuerdo de transparencia sobre el uso de animales en experimentación científica en España”, que persigue la transparencia en investigación y experimentación animal por parte de las distintas instituciones que llevan a cabo estas prácticas. A día de hoy, esta iniciativa cuenta con más de 120 adheridos que representan a la práctica totalidad de los sectores españoles relacionados con este tipo de experimentación, entre los que se encuentran centros de investigación, universidades y empresas, tanto públicas como privadas.

La presentación del informe[1]sobre dicho Acuerdo tuvo lugar a principios de este mes en la residencia de estudiantes del CSIC, de la mano de Javier Guillén, de la Asociación Europea para la Investigación Animal; Lluis Montoliu, del Centro Nacional de Biotecnología y de la Comisión de estudio para la Experimentación Animal de Cosce; y Margarita de Val, del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa y de la Cosce.

En nuestro país, según el Ministerio de Agricultura[2], se utilizan cerca de un millón de animales para la experimentación con fines científicos. Además, afirma que más de la mitad son roedores, que un 14% sufre dolor intenso o muere, un 86% lo padece de forma moderada y que solamente el 1% es reutilizado. Estos datos, según Lluis Montoliu, suponen una optimización del 30%, y el compromiso de las instituciones adscritas al cumplimiento de las tres ‘r’: remplazamiento por técnicas alternativas, reducción de los animales vivos y refinamiento de las técnicas, que obligan a los investigadores a buscar avances en métodos y protocolos.

Las entidades, con su firma, se comprometen al cumplimiento de cuatro compromisos básicos que favorecen la difusión transparente a la sociedad de las razones y métodos de dicha experimentación:

  • El primer compromiso es el de “hablar con claridad sobre cuándo, cómo y por qué se usan animales en investigación”, que se ha materializado con la exposición de más imágenes y vídeos en webs institucionales.
  • En segundo lugar, está el compromiso de “proporcionar información adecuada a medios de comunicación y al público general sobre las condiciones en las que se realiza la investigación que requiere el uso de modelos animales y los resultados que de ella se obtienen”, que, según el estudio, se ha hecho real mediante el aumento de participaciones en los medios.
  • El tercer compromiso se basa en “promover iniciativas que generen un mayor conocimiento y comprensión en la sociedad sobre el uso de animales en investigación científica”.
  • Por último, se comprometen a “facilitar la información del progreso del Acuerdo y la puesta en común de las experiencias desarrolladas”, representado por el Informe Anual que se cita.

Este interés por reflejar las condiciones de los seres vivos utilizados por parte de la comunidad científica responde a las actividades de lobby llevadas a cabo por algunas asociaciones en contra del maltrato animal. Si bien, el propósito de esta comunidad es concienciar a la población, a los decisores políticos y a los propios investigadores de la necesidad de esta práctica para avanzar en la investigación de enfermedades.

Sin embargo, por parte de algunas organizaciones animalistas, como AnimaNaturis, se cuestiona el cumplimiento de los compromisos de transparencia que recoge el Acuerdo, pues según el presidente de esta ONG, Francisco Vásquez, “es natural que los laboratorios no abran sus puertas a la transparencia porque la gente no quiere relacionar los productos que consume con el sufrimiento de los seres vivos”.

En este sentido, la discrepancia entre laboratorios farmacéuticos y organizaciones animalistas es evidente. Tanto si los métodos alternativos que proponen las ONG’s son realmente viables, como si —tal y como aseguran los laboratorios— necesitan ser mejorados para llegar a ser efectivos, el papel del consumidor es una herramienta clave para abolir o desarrollar esta práctica.

Inés Fernández de Betoño. Consultora de comunicación y asuntos públicos.

[1]Informe 2018 – Acuerdo de transparencia sobre el uso de animales. Disponible en: http://www.cnb.csic.es/images/temporal/Informe_2018_-_Acuerdo_de_transparencia_sobre_el_uso_de_animales.pdf

[2]informe sobre usos de animales en experimentación y otros fines científicos. Disponible en: https://www.mapama.gob.es/es/ganaderia/temas/produccion-y-mercados-ganaderos/informedeusodeanimalesen2016_tcm30-429113.pdf

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